El consejo más caro del mundo

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Así empezó mi guerra

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Cuando llegó la crisis del 2008 nos arruinamos, la constructora que teníamos en mi familia quebró.

La empresa puede morir, pero no puede llevarte a ti por delante. Nadie quiere perder su empresa, porque no es solo una empresa. Son horas, planes, ilusiones, noches sin dormir, sacrificios, renuncias, es ponerlo todo en el asador en algo en lo que crees y es hacer tu vida girar alrededor de ese nombre. Pero te contaré algo que me ocurrió. Cuando llegó la crisis del 2008 y nos arruinamos junto con millones de personas, la constructora que teníamos en mi familia quebró. Y en ese momento había miles de deudas por pagar, trabajadores, proveedores... Todo. Y aunque hubieras cumplido con ellos durante 10 años da igual, porque lo que importaba era ese último recibo, esa última nómina que se quedó sin pagar. Duele. Porque te pone delante la realidad más cruda. Pero que duela no significa que haya que hundirse con la situación.

En ese momento fuimos a gestorías y despachos de abogados buscando la solución y el consejo global fue que bajo ningún concepto iniciásemos un concurso o una reestructuración de la empresa, que teníamos que responder a pulmón.

Diana Fernández

¿Cómo respondes a pulmón a millones de euros? Solo puede ser de una manera, con la ruina. Y así pasó. Con un concurso de la empresa o con una reorganización podríamos haber salvado muchas cosas pero hubo que responder a pulmón, por un mal consejo de un gestor y de un despacho, por el orgullo de haber levantado todo eso de la nada, porque no quedaba otra y eso nos costó perderlo todo. TODO.

¿Y si alguien en ese momento nos hubiera dicho que había opción de salvar mucha parte de lo que se consiguió haciendo lo correcto? ¿Y si no hablamos con la persona correcta? Ya no lo podemos cambiar por ese consejo, ese malísimo consejo se lo llevó todo por delante.

Nadie más que yo sabe lo que duele, pero me llevé una lección que vale todo el dinero del mundo

Una empresa es una empresa aunque sea toda tu vida y no te puede llevar por delante nunca porque entonces en ese momento deja de tener sentido todo lo que hayas hecho por ella.

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